Al igual que las abejas y las avispas, las hormigas pertenecen al orden zoológico de los himenópteros,  por lo que en muchos aspectos su estructura sigue las mismas pautas que la de aquellos otros grupos de insectos. Las tres regiones en las que se divide su cuerpo se encuentran bien definidas. La cabeza es más estrecha en la parte anterior que en la posterior, por lo que adopta una forma más o menos triangular, eso es debido, sobre todo al anclaje de la poderosa musculatura que mueve las mandíbulas, que en la mayoría de los casos son extremadamente fuertes. Esta se localiza en la parte anterior de la cabeza y presenta diversos dentículos que les dan un aspecto aserrado y que encajan entre si cuando la hormiga se cierra. Dicha disposición denticular permite a muchas especies cortar con facilidad la madera de los troncos en los que establecen sus nidos. Justo por encima de las mandíbulas se localiza el clípeo, estructura que actúa como una pequeña placa de sujeción. Sobre él se sitúan las antenas, bien articuladas y formadas por un número variable de artejos, de los que el más grande es el primero, que recibe el nombre de escapo, por detrás de ellas., a ambos lados de la cabeza, se encuentran  los ojos compuestos, cuyo tamaño es pequeño si  lo comparamos con el de otros insectos del mismo orden.

Una de las características más destacadas de la vida de las hormigas es que siempre viven acompañadas; a diferencia de otros insectos, no tienen hábitos solitarios, de hecho, un ejemplar aislado moriría en poco tiempo, puesto que toda su actividad está destinada a mantener en funcionamiento la colonia a la que pertenece.

Obtener el máximo beneficio de los recursos que ofrece el medio en el que viven es el principal objetivo de todos los animales. Y, claro está, también de las hormigas. Con este fin, la enorme diversidad de especies que forman el género ha sido capaz de incorporar adaptaciones tanto etológicas como fisiológicas que les hacen la vida más fácil incluso en los entornos más exigentes.

Activas, trabajadoras y silenciosas. Todas estas cualidades tan loables definen, sin embargo, algunas de las características que mayores problemas plantean las hormigas al ser humano y que las han convertido en un auténtico azote en el mundo.

Por ello,  Biomedicion conocedores tanto de su biología como de sus hábitos específicos, estamos preparados para su control en todo tipo de instalaciones, industria alimentaria, turística y doméstica, con tratamientos altamente efectivos y respetuosos con nuestro hábitat natural.

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Escrito por Biomedicion