Accesibilidad.

En el Código de accesibilidad se establece que los locales de más de 50 plazas deben disponer de un itinerario adaptado, servicios adaptados, mobiliario adaptado y escaleras adaptadas. Esto implica rampas de acceso con pendientes inferiores al 12%, servicios higiénicos con 1,5 metros de circunferencia libre de obstáculos, sistemas de asistencia en sanitarios, etc.
Algunos Ayuntamientos, pocos, amplían los requisitos de accesibilidad o incluso los extienden a cualquier tipo de actividad de pública concurrencia sin importar su aforo. Por ejemplo, en todos los bares/restaurantes tienen que tener una cámara higiénica adaptada, e itinerarios adaptados.

La ocupación de una actividad se calcula clasificando las distintas superficies según su uso: comedor, zona de bar, recibidor, trasbarra, servicios higiénicos, almacén, etc. Luego a cada superficie, según su uso, le debemos asignar una densidad de ocupación cuyo criterio se extrae del documento básico de seguridad contra incendio del Código Técnico de la Edificación (DB-SI el CTE), salvo que las ordenanzas municipales establezcan otro criterio.

A modo de ejemplo, la superficie del comedor (mesas) la debemos dividir entre 1,5 para deducir la ocupación, la zona de bar entre 1, la de los servicios higiénicos entre 3, etc.
El aforo es la suma de personas asignadas a las zonas de uso público.

Para el cálculo del aforo, en algunos municipios, también cuentan las plazas de la terraza de verano. De manera que es fácil encontrar bares con un aforo interior de 34 personas con objeto de reservarse 16 para colocar 4 mesas en la terraza. Además hay que tener en cuenta que la capacidad de los servicios higiénicos debe duplicarse si el aforo interior supera las 50 personas. Esto también se demanda en el reglamento de espectáculos (2 lavabos y 4 cabinas, artículo 47) y sería de aplicación en cualquier municipio.
Otro capítulo independiente y paralelo a la aplicación del Código de Accesibilidad, cuyo ámbito de aplicación es acotado y generalmente conocido, es el relativo a la aplicación de los requisitos de accesibilidad que contiene el Documento Básico de Seguridad de Utilización y Accesibilidad.
El “problema” para el promotor se suscita en los locales que no superan las 50 personas de aforo, ya que los requisitos de accesibilidad que contiene no establecen mínimos de aforo. De modo que, si el DB-SUA es exigible, habría que cumplir sus requisitos de accesibilidad en todos los bares y restaurantes, sin importar su aforo. Para ser precisos, y con relación a los aseos, cualquier actividad donde sea exigible disponer de servicios higiénicos por alguna disposición legal de obligado cumplimiento, debería tener al menos 1 accesible.
Hay algunos Ayuntamientos que exigen la aplicación para obtener nuevas licencias de actividad, pero cabe indicar que no está tan clara su aplicación en todo aquello que no es objeto de reforma (si no hay obra). Los técnicos municipales que exigen su cumplimento lo hacen, en los casos que hemos podido comprobar, por el reflejo automático de asumir todos los requisitos contenidos en el CTE, sin apoyo normativo municipal. Otros Ayuntamientos, no exigen la aplicación si no hay obras de reforma, validando equipamientos ya construidos en locales pequeños.
En pocas palabras, lo que dice el CTE es que apliques sus requisitos en la edificación o en la reforma. Si quieres hacer una obra, en tu proyecto deberás justificar el cumplimiento de los requisitos del CTE (en base a su uso específico), y no te darán la licencia si no los cumple. Pero no regula las condiciones para que un Ayuntamiento te dé la licencia de actividad. Ese tipo de requisitos los encontramos en las ordenanzas municipales, en las normativas sectoriales (según tipo de actividad), y en toda la legislación de carácter general (a nivel autonómico, estatal, europeo, etc.) que pueda tener efectos sobre la actividad.
Esta interpretación es coherente y solidaria con las razones que llevan a los Ayuntamientos a dar licencias de actividades en locales de edificios antiguos, donde es evidente que se vulneran la mayoría de los requisitos de aislamiento contenidos en otros documentos básicos.
Los controles municipales se ocupan de todo aquello que afecte a la seguridad en la actividad y de los impactos que provoca en su entorno, para lo cual ya existe soporte legal específico y orientado a dar respuesta a estas necesidades. El problema es que algunos ámbitos de la seguridad se abordan de manera casi exclusiva en el CTE, es el caso de la seguridad contra incendios, y muchos municipios los aplican sin plantearse que lo han de exigir por la vía normativa. Una vez hecho esto, por inducción extienden la práctica a la totalidad del CTE.

Compartir:
Escrito por Biomedicion