Electrosmog

Bajas frecuencias

¿Qué son los campos eléctricos y magnéticos?

La posibilidad de que la exposición a los campos electromagnéticos generados por líneas de alta tensión, transformadores, etc, puedan provocar efectos nocivos en la salud humana es causa de mucha preocupación. Estos campos electromagnéticos de frecuencia de la red eléctrica, es decir a una frecuencia de 50 Hertzios, se denominan “campos electromagnéticos de Frecuencia Extremadamente Baja” (FEB).
A bajas frecuencias el campo electromagnético tiene de 2 componentes distintos y separados, el componente eléctrico, y el componente magnético. El componente eléctrico (campo eléctrico) tiene su origen en diferencias de voltaje y mientras más elevado sea el voltaje, más intenso será el campo resultante. Un campo eléctrico puede existir aunque no haya corriente. Por otro lado, el componente magnético (o campo magnético) tiene su origen en las corrientes eléctricas. Una corriente más elevada da como resultado un campo magnético más intenso, es decir, la magnitud del campo magnético cambia con el consumo de energía eléctrica.

La controversia sobre el posible vínculo entre los campos electromagnéticos y el cáncer está centrada en el componente magnético, es decir los campos magnéticos.

Los campos magnéticos se originan por el movimiento de cargas eléctricas, es decir, los campos magnéticos tienen su origen en las corrientes eléctricas. Cuando hay corriente, la magnitud del campo magnético cambiará con el consumo de poder; cuanto mayor sea la intensidad de la corriente, mayor será la intensidad del campo magnético. Los campos magnéticos son más intensos en los puntos cercanos a su origen y su intensidad disminuye rápidamente conforme aumenta la distancia a la fuente. Los materiales comunes, como las paredes de los edificios, no bloquean los campos magnéticos.

 

    • Las principales fuentes de campos de FEB son la red de suministro eléctrico (transformadores, líneas de alta tensión, etc) y todos los aparatos eléctricos.
    • La intensidad de los campos magnéticos (en términos de densidad de flujo magnético) se suele medir en microteslas, (μT) o en nanoteslas (nT). Se mide la intensidad de campo magnético usando instrumentos que se llaman magnetómetros (también conocidos como teslámetros o gaussímetros); ver nuestra página de instrumentos para más información.


Altas frecuencias

Emisiones en microwatios

Desde hace algunos años se están instalando en las azoteas de nuestras viviendas antenas de telefonía móvil. Estas antenas envían y reciben ondas electromagnéticas de todos los teléfonos móviles que se desplazan por su zona. Las ondas emitidas por estas antenas penetran fácilmente en edificios y personas y son absorbidas por el cuerpo humano. Precisamente porque el cuerpo humano funciona en su conjunto como un campo electromagnético, cualquier campo electromagnético externo puede interferir su funcionamiento y producir efectos biológicos devastadores.

Tal es la importancia que tienen para la salud las ondas electromagnéticas emitidas por las antenas de telefonía y los teléfonos móviles que el reconocido investigador Robert O. Becker afirmó recientemente: “No albergo ninguna duda de que en el presente el más grave contaminante en el medio ambiente de la Tierra, más serio incluso que el cambio climático

Peligro de las antenas telefonía móvil. Altas frecuencias.

Ante esto, los representantes de la industria de la telefonía, según manifiesta el biólogo Alfonso Balmorí, “intentan convencernos de que la potencia de las antenas de telefonía es similar a la de cualquier electrodoméstico casero, pero no explican que la corriente alterna de los electrodomésticos, cables y transformadores de uso cotidiano inducen un campo electromagnético estático, que no se proyecta en el espacio y que desaparece a escasos decímetros del aparato. Por el contrario, las radiaciones de las antenas de telefonía móvil

De igual manera, las operadoras de telefonía, como no pueden demostrar que las radiaciones emitidas por las antenas y los teléfonos móviles son inocuas para la salud, ya que no existe ni un solo científico que se atreva a certificarlo, nos intentan tranquilizar diciendo que los niveles a los que emiten están dentro de la ley. Y esto puede ser cierto o no. Pero lo que no dicen, en cambio, es que mientras que la ley española les permite que las emisiones lleguen hasta los 450 microwatios por centímetro cuadrado para frecuencias de 900 MHz, otras naciones, siguiendo recomendaciones científicas y médicas han recortado drásticamente dichas emisiones. Así, por ejemplo, Suecia no permite emisiones por encima de los 2´2 microwatios por centímetro cuadrado; Italia, 10 microwatios; Austria, 10 microwatios; Suiza, 4´2 microwatios; Rusia, 2´4 microwatios; Polonia, 10 microwatios, etc. Incluso, dentro del propio territorio español, algunas Comunidades Autónomas, como Castilla La Mancha no permite emisiones por encima de los 10 microwatios por centímetro cuadrado, en las denominadas “zonas sensibles”. Es más, los científicos más destacados en el tema reunidos en Salzburgo recomendaron a las autoridades sanitarias no exceder de 0´1 microwatios por centímetro cuadrado. Pues bien, si en Suecia funcionan correctamente los teléfonos móviles sin exceder de los 2´2 microwatios por centímetro cuadrado ¿por qué aquí se permiten nada menos que emisiones de 450 microwatios?